Cambió el entrenador. Cambió el esquema. Cambiaron varios nombres. Pero San Martín volvió a quedarse con las manos vacías. La derrota por 2 a 0 frente a Colegiales dejó algunas señales positivas durante el primer tiempo, aunque también confirmó que varios de los problemas que arrastra el equipo desde hace semanas siguen sin encontrar solución. Por eso, más allá de la asunción de Hernán De Camilo como interino, el resultado volvió a exponer una realidad que preocupa cada vez más.
La primera modificación apareció en el planteo. Atrás quedó el 3-5-2 que Andrés Yllana había utilizado frente a Quilmes. Aquella tarde, San Martín formó con Nahuel Manganelli; Guillermo Rodríguez, Nicolás Ferreyra y Ezequiel Parnisari como centrales; Elías López y Nahuel Gallardo como carrileros; Laureano Rodríguez, Nicolás Castro y Jorge Juárez en la mitad de la cancha; mientras que Luca Arfaras y Diego Diellos integraron el ataque. Esta vez, De Camilo desarmó esa estructura y volvió a un 4-4-2 más clásico. Recuperó a futbolistas de experiencia como Darío Sand, Víctor Salazar y Lucas Diarte, buscó darle mayor equilibrio al equipo y apostó por poblar mejor la mitad de la cancha para recuperar control y circulación.
El cambio se notó especialmente durante el primer tiempo. Con cuatro volantes definidos y menos obligaciones defensivas para los hombres de ataque, San Martín logró tener más presencia en el centro del campo. Allí apareció la mejor versión de Santiago Briñone, que se convirtió en el eje futbolístico del equipo. El mediocampista pidió siempre la pelota, encontró líneas de pase y fue el encargado de darle continuidad a la circulación. A su alrededor también crecieron Castro y Juárez, que tuvieron una participación mucho más activa que en encuentros anteriores.
Sin embargo, cuando llegó el momento de traducir esa superioridad en el resultado, volvió a aparecer uno de los principales déficits de los últimos partidos. San Martín generó situaciones, pero no las aprovechó. Briñone tuvo dos oportunidades claras para abrir el marcador y tanto Arfaras como Juárez también lograron inquietar a la defensa local. El problema fue que ninguna terminó en la red. Y cuando un equipo atraviesa un momento delicado, esos errores suelen pagarse caros.
El mismo desenlace de siempre
El segundo tiempo mostró otra cara. San Martín perdió intensidad, dejó de manejar la pelota con la misma claridad y permitió que Colegiales creciera dentro del partido. No porque el local jugara mucho mejor, sino porque el "Santo" dejó de hacer lo que había hecho bien durante la primera mitad. La presión ya no fue tan efectiva, Briñone comenzó a recibir más lejos del arco rival y el equipo perdió peso ofensivo con Gonzalo Rodríguez y Arfaras.
La jugada que abrió el marcador terminó reflejando buena parte de las dificultades que viene mostrando San Martín. En una pelota parada, Sand salió lejos de su arco, los defensores no lograron resolver la situación y Facundo Rivero aprovechó la desatención para marcar el 1 a 0. Fue una acción puntual, pero que volvió a exponer errores defensivos que ya se repitieron en varios encuentros del torneo.
La derrota deja una conclusión difícil de ignorar. El cambio de entrenador mostró algunas variantes tácticas y una mejor imagen durante el primer tiempo, pero los problemas de fondo siguen presentes. San Martín volvió a fallar en las áreas, volvió a perder solidez cuando el partido se complicó y volvió a quedarse sin respuestas en los momentos decisivos. La crisis futbolística se profundiza, el equipo quedó a 11 puntos de la cima y apenas a cuatro unidades de la zona de descenso. Por eso, mientras la CD acelera la búsqueda del nuevo entrenador, también necesita encontrar respuestas urgentes dentro de la cancha.